Mucho hijueputa
-Nos estábamos despidiendo desde
hacía como media hora en la entrada del edificio. Él ahí con sus maricadas y yo
con esas ganas de entrar al baño, y para colmo me va diciendo:
‘Preciosa,
¿quieres que salgamos a comer el sábado?’
Esa carita de güeva que hace me la
vuela y él sabe; pero bueno yo le dije que sí, que a qué hora y por
dentro era pensando ‘ahora este güevón me hará la de siempre y me va a recoger
bien temprano para ponerme a dar vueltas y llevarme a comer bien tarde cuando
yo ya esté pasada del hambre’, porque eso me hizo una vez; me dijo que me iba a
invitar a comer y que me recogía a las 5:30 y yo le dije que pues cómo si a esa
hora yo no tenía hambre y él salió con que confiara en él; pues confié en él y
me llevó primero al Parque Norte y allá estuvimos como hasta las 8, luego
dizque a ver una obra de teatro y eso se demoró como dos horas, y yo en esa
obra ya que me moría y el bobo ese, apenas salimos, tiene la conchudez
de preguntar que si quería comer y yo por dentro como: ‘mucho hijueputa’.
-¡Eh! Pero cuente pues todo el
chisme, mero enredó ahí para contar una bobada.
-¡Ah! Pero dejame. Yo le dije pues
que a las 8 y él me dijo que sí, que a esa hora me recogía en mi casa, que
dizque ‘él solo quería verme porque le
hacía mucha falta’; yo por dentro: ‘tan güevón,
si nos vemos como día de por medio’. Igual le dije que bueno y él se fue como todo serio…
-Pues claro, si lo trató todo mal.
-¡Ay!, él sabe cómo soy yo. El caso
fue que al otro día llega ese man con una pinta como si fuera a la ceremonia de
los Oscar, y yo de jean y camiseta, entonces le dije que si me cambiaba, que si
era que íbamos para algún lugar especial, y el marica ese me va diciendo que
sí, que qué pena no haberme avisado y yo por dentro súper furiosa subí a mi
cuarto y me puse una falda y una blusa ahí, que fue lo primero medio decente que
vi, y volví a bajar. Pues cómo te parece
que me llevó a Creppes & Waffles y yo como: ‘no pues, morite de lo
especial’ y antes de que nos sirvieran lo que habíamos pedido, chan chan
chaaaaan… Se me declaró y me regaló un collar hasta lo más de bonito.
-¡Dios mío! ¿Y usted qué le dijo?
-Pues que no, que nada, que
solo éramos amigos…Juego literario.
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