Morcilla
No he sido amante de la carne, sin embargo como algunas cosas que a mi parecer son deliciosas. Cuando era pequeña, la morcilla era una de esas comidas y me gustaban porque no sabía ni cómo la hacían ni qué parte de qué animal era. Y bueno, dejó de ser una de esas comidas cuando me di cuenta. Pero sigue siendo evento y tema de conversación la manera en la que le hice entender a mi familia que no iba a volver a comer morcilla. Me encantaba y la comía con todo hasta que vi cómo la hacían y dije: hasta aquí. No quería herir los sentimientos de nadie y no estaba segura de que fuera algo que uno podía rechazar, por lo que la siguiente vez que me sirvieron morcilla, intenté intercambiarla con alguien más en la mesa, intenté convencerlos de que estaba llena, intenté chantajear a un primo para lavarle el plato si se la comía, pero él ya también estaba asqueado (los dos habíamos visto lo mismo). Cerca al comedor estaba el bifé, como buen hogar paisa, y es este mueble de madera en el que se g...