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Mostrando entradas de mayo, 2019

Un amigo que nos quitó la vida

El día estuvo muy breve, no cruzamos muchas palabras, pero sí estuvimos todo el tiempo en el mismo espacio. Me saludó como de costumbre, estaba vestido como de costumbre, me abrazó como de costumbre y me preguntó lo que me suele preguntar. Se sentía que andaba bajito de nota y todos sabíamos porqué, pero de alguna manera seguía integrado a las dinámicas del grupo: riéndose, hablando... Como persona ansiosa y depresiva, no quería torturarlo con el diálogo, fluyeron otro tipo de conversaciones y creía que estaba bien. Habló naturalmente de planes en vacaciones y aunque la proyección a futuro suele ser pantalla en suicidas, me pareció genuino. Hice que me cargara el bolso hasta el metro porque pesaba toneladas y no puso problema, pero en realidad ahora me hace sentir culpable que yo no estuviera tampoco presente con él en ese recorrido porque estaba lidiando con mis propias angustias. A una hora muy extraña comenzaron las decisiones radicales. Cerró redes sociales, terminó con la no...

Euforia

Ayer tuve que volver a la que fue mi habitación cuando tenía 6 años. Tuve que hacer mi visita mientras la niña que duerme en esa habitación estaba castigada por una de las tantas peleas que no pararía de tener con el hermano. Como castigo, no podía jugar y tenía que leer algo, pero esa sería la tercera vez que leyera Las Brujas de Roald Dahl, entonces decidió inventarse algo que hacer. Algo que siempre había querido aprender era a hacerse trenzas, nunca lo había intentado entonces sacó tres hilos de alguna parte y comenzó a experimentar por su cuenta. Ella aprendió sola, pero en esta ocasión, tuve la oportunidad de llegar a la habitación antes de que aprendiera y le di lo único que ella hubiera querido en ese momento, que en realidad no era aprender a hacer trenzas; sino que fuera su mamá la que estuviera ahí acariciándole el cabello mientras le explicaba cómo tejer su cabello de una forma bonita.  Yo fui la mamá, yo fui mi mamá y abracé a esa niña que tuvo que crecer sola y que ...

Some are happy being unhappy

     Francesco Adatto was a clever, but naive young man who always believed he could make of his city a better place for everybody; well, at least he thought so. He was not aware that his critic behaviour was annoying and stressing the other people because in this city everything was actually going perfectly fine: the citizens sometimes complained about small things, but they were satisfied with what was happening mostly and did not think change was necessary. Adatto was the only one who could not mind his own matters; he always disturbed others with his comments like the time when they were suffering hunger due to the irresponsibility of the mayor and he said all of them together should have asked for his resignation for incompetence.      Other day, Marcellina's people were complaining about the delay of the mayor in giving money for education and health and Francesco Adatto was there to told people that they had to fight for their right...

Our hearts can do better than this

Ella me escribió: Te está haciendo parecer la culpable. Ella no tenía razón, él me estaba haciendo SENTIR la culpable. Estoy posiblemente en una etapa en la que todavía me falta mucha mierda por masticar y él lo sabe. No quiero estar cerca ni hablar con nadie y él también lo sabe.  Vive a menos de quince minutos, pero se demoró cuatro días en llegar. Antes de abrirle, me convenció que venía a hablar. Entró, me hizo reclamos, comenzó a subir el tono y ahora era mi culpa que él por su cuenta hubiera tomado la decisión de venir, era mi culpa que yo no quisiera hablar, dijo: espero que no haya estado con ese malparido, yo no le voy a rogar más para que me hable, no le voy a escribir más; y tiró la puerta.  Esos tres minutos en los que estuvo aquí yo no pronuncié una sola palabra y aún así él hizo sus asunciones, se molestó y todo fue mi culpa.  Cada vez que subía el tono sólo me lo imaginaba matándome a golpes. Sí, tal vez todavía no he superado ese asunto, tampoco es me...