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Mostrando entradas de enero, 2018

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No tener tiempo para uno mismo, no querer. Tener despreferencias. Saber mucho y nada. Repartir felicidad. Viajar para conocer partes tuyas que no conocías. Vivir desaprendizajes. Postergar decisiones mientras se buscan excusas para tomarlas. Tener pensamientos polémicos. Mejorar el mundo completo. No pasar por la vida sin disfrutarla. Morir sintiéndose completo y complacido. Mirar a los ojos en recorridos cotidianos. Refrescarse con cada gota de lluvia. Creer en la solidaridad y la equidad. Notar el brillo en los ojos de los demás. No convertirse en monstruo mientras se combate uno. Decir lo que se quiere. No amar.

Kaleidoscope

 Collide my mind, body    and desire  They will form an    optical illusion  Of reflecting my real    surface.  Colored instruments to    get the angle  Symmetrical beauty    pattern  Broken glass between    your hands.

Jorge Echavarria

Íbamos en la parte trasera de la van y entre nosotros no había ni un centímetro de distancia, no cabíamos. Sobrepasábamos por uno el cupo. Conversábamos en voz baja, sin ningún esfuerzo de ser íntimos, pero lográndolo. Hablar bajo con tanta cercanía es más cuestión de respeto que de decencia. Pasábamos por un lugar que no reconocíamos y dijo que estaba seguro que eso era Manrique porque alguna vez había estado en ese mismo lugar visitando una bruja. Yo me reí incrédulamente porque lo creía más racional -o esperaba que lo fuera, era el supuesto cultural que tenía respecto a los adultos mayores-. Sin hacer caso a mi burla, comenzó a contarme la historia. Él era una persona muy exitosa en todos los aspectos de su vida: buenas relaciones familiares, con buena salud, un trabajo estable, una pareja que amaba y con la que tenía muy buen sexo. En una de esas conversaciones de catre -como lo llamó él-, ella le hablaba a veces de cómo su ex novio estaba pagando el haberla dejado, entre otras v...

Criatura Abisal

De arte sabíamos poco, infortunadamente. El poco fue Omar Rayo, nada más y nada menos. Mi papá coleccionaba sus entrevistas en periódicos, sus libros, sus tarjetas. Nunca podría coleccionar sus costosas pinturas. Pocos meses después de su cirugía a corazón abierto, quise regalarle un momento que le moviera el alma y lo llevé a la exposición de sus obras de arte. El salón principal quedaba en una ciudad muy lejos a donde estábamos entonces. Recuerdo la expresión de sus ojos, la emoción en sus manos. Saboreó cada rincón, pintura, libro, escritura de esa sala. Ver a mi padre feliz será siempre mi felicidad. Él siempre soñó tatuarse la obra más colorida en toda su espalda, pero quería permiso de Omar, y él murió, luego mi papá no tenía dinero. Y ahora su condición en la sangre no se lo permite. Meses antes de su segunda cirugía, quise regalarnos algo que nos quedara para siempre. Me tatúe una obra de Omar, pero una obra que me gustaba a mí porque nuestros gustos son justificablemente dif...