Gorditos
En estos días estuve en una reunión familiar porque mi primo favorito estaba cumpliendo años. Es una celebración muy típica donde se canta el cumpleaños, se come torta y se conversa. Mi primo tuvo una jornada muy larga de trabajo entonces estuvo casi que dormido todo el tiempo por lo que el tema de conversación pasé a ser yo -soy como la novedad por no vivir allá-, lo cual es bueno/malo. Al principio es chistoso, se ríen de las bobadas que digo, genero controversia en los adultos por mis temas libertinos o sexuales, averiguan sobre mi vida privada y luego terminamos contando las mismas historias de infancia. La combinación de todo lo anterior nos llevó al no respetado tema últimamente sobre mi decisión de no tener hijos. Uno de los argumentos más fuertes que tengo -como si no fuera suficiente con NO QUERER TENER HIJOS- es la asquerosidad de los niños. Yo tuve un papá, por ejemplo, muy dado para la paternidad: no le daba asco cambiar pañales, no le daba asco probar leche materna, no...