Our hearts can do better than this
Ella me escribió: Te está haciendo parecer la culpable.
Ella no tenía razón, él me estaba haciendo SENTIR la culpable.
Estoy posiblemente en una etapa en la que todavía me falta mucha mierda por masticar y él lo sabe. No quiero estar cerca ni hablar con nadie y él también lo sabe. Vive a menos de quince minutos, pero se demoró cuatro días en llegar. Antes de abrirle, me convenció que venía a hablar. Entró, me hizo reclamos, comenzó a subir el tono y ahora era mi culpa que él por su cuenta hubiera tomado la decisión de venir, era mi culpa que yo no quisiera hablar, dijo: espero que no haya estado con ese malparido, yo no le voy a rogar más para que me hable, no le voy a escribir más; y tiró la puerta. Esos tres minutos en los que estuvo aquí yo no pronuncié una sola palabra y aún así él hizo sus asunciones, se molestó y todo fue mi culpa.
Cada vez que subía el tono sólo me lo imaginaba matándome a golpes. Sí, tal vez todavía no he superado ese asunto, tampoco es mentira que siga siendo agresivo a pesar de sus cambios, tampoco es mentira que sus reacciones suelen ser maltratarme de cualquier manera que no sea física, seguro porque esa SÍ es demasiado. Al día siguiente de haberme gritado sin necesidad, simplemente me envió un mensaje en la mañana, como todos los días, diciéndome que me extrañaba mucho, que tuviera un buen día, que me amaba. No estaba molesta y no me molesté después de eso porque seguía sin entender la necesidad de hacer un drama de todo. Sí, yo también lo he hecho muchas veces. Cuando me di cuenta que seguía sexualmente con su ex, obvio voltió todo y dijo que yo también había hecho cosas con el mío. Cuando yo le reclamé por no buscarme sexualmente, obvio voltió todo y dijo que yo ya no lo seducía. Él tiene razón, todo es sobre mí, eso escribo, ¿no?
Eso de comer mierda es por supuesto que súper poético, con suerte tengo para comer y él también sabe eso. Sin embargo, justo los días en los que no hablamos prepara comidas para ambos y es mi culpa que él haya tenido que comer solo. No estoy segura con quién lo aprendió, pero seguro no fue conmigo. Admito, completamente, también haber sido una mala experiencia en su vida sentimental, pero hace rato pasó esos límites y no nos dimos cuenta. Ya no se trata de peleas y reconciliaciones, se trata de abuso y poder. ¿Por qué creen que por escribirle a sus parejas que los aman, dejan de ser personas tóxicas en su vida? ¿Me puede amar? No creo que sepa lo que sea, pero sí, podría. ¿Para eso es necesario que me recalque todo lo que ha hecho por mí? No, recuerda que esto se trata de mí nuevamente. Fue a llevarme al trabajo, incluso me empacó almuerzo. Le dije que me esperara porque seguramente saldría rápido. Se quedó conmigo, discutimos por algo y tomó mi celular. Me hizo perseguirlo por todo el lugar para que no pudiera revisar lo que tenía ahí. Como adivinarán, la culpa es mía porque lo que él estaba buscando era fotos con mi ex que él sabía que tenía.
Todo el mundo se ha burlado de mí, me ha usado, me ha abandonado y yo he dejado que eso pase y he dejado que eso me duela mucho. Él ha sido la excepción, él ha estado ahí en la malas y en las peores (primer síntoma); él me ha hecho creer que me entiende y me apoya, pero me miente constantemente (segundo síntoma); todo lo que pasa, todo lo que hablamos es sobre mí y culpa mía, yo nunca pienso en él ni en su bienestar personal o en la relación (tercer síntoma); como normalmente sucede, tiene una familia disfuncional donde confunden el amor y la paciencia con la dependencia y la superioridad (lo cuento como síntoma, porque así no sea culpa de él, es lo que ha aprendido); hemos terminado más veces de las que puedo contar, nos extrañamos, volvemos y comenzamos nuevamente el ciclo (otro síntoma); me dice que soy muy pesimista, que sólo me pesa lo malo, que nada me sirve, que él no ha sido suficiente (de nuevo mi culpa); se va a enterar de todo esto por medio del texto y no por mis palabras y de pronto hasta lo haga sentir mal (lo que de verdad no quiero que pase), pero ahora tiene que ver una verdad que no ha querido conocer, ni reflexionar, y que es fea y es lo que él es conmigo. Y digo conmigo porque ha sido buen hijo, ha sido buen nieto, ha sido buen primo y ha sido buen amigo, pero no hemos sido buenos con nosotros.
Podría seguir con mil cosas, con mil cosas que nos hemos hecho entre nosotros, podría recalcarle yo también que fue él quien me dijo que iba a estar ahí para lo que yo necesitara y que cuando lo necesitaba me escribía que sólo por eso lo buscaba y le escribía. Podría seguir con los mil y un espectáculos que tuvimos. Frente a mi familia, frente a mis amigos, frente a gente en la calle, afuera de la universidad, de su trabajo. Podría seguir, pero eso es lo que yo ya no quiero.
Todo inició y acabó con mentiras, engaños, fracasos. Me criticó por cosas en las que se convirtió. Yo igual. Cargamos con demonios que no son culpa del otro. Odiamos cosas que no pueden cambiar. Su familia, por ejemplo. Tocamos fondo los dos y estamos en una de las peores etapas. Seguimos necesitándonos o creyendo que es así, pero nunca me siento tan fuerte como cuando alejo a todo el mundo. Yo no veo la hora de que todo el mundo olvide mi nombre y sus sueños son sólo que recuerden el suyo. Fuimos incompatibles desde que nos conocimos, pero lo obviamos porque los dos somos igual de tercos, de desorganizados, de incapaces. No sé cuántas veces me he comprometido a quererme por sobre todas las cosas. A aprender antes de intentar dar algo que no tengo o no sé cómo dar. Y aquí sigo metiéndome en problemas. ¿La mala suerte que me pegaste se quitará en algún momento?
Yo sé que no será fácil salir de mi situación y sé que no será fácil salir de mi situación con él. Es fácil decir hasta aquí, romper promesas y sueños y tirarlos a la basura. Lo difícil es esperar que el tiempo pase y uno pase con él. Me parece muy fácil también recriminarle faltas y errores al amor y por eso creer que no existe porque es mucho más difícil creer en él. Con suerte y tal vez algún día todo se solucione y él encuentre una manera sana o a una persona que le enseñe a querer. Ojalá algún día se vaya de la casa, cumpla sus metas, se sienta solo y lo disfrute. Y obvio ojalá que él también olvide rápido mi nombre y todo el hijueputa sacrificio que fue sacarse la carne de la boca para dármela a mí y luego restregármelo en la cara. Pero sobre todo, ojalá algún día de verdad entienda que esto es por nosotros y no por un simple capricho que se volvió bola de nieve.
Ella no tenía razón, él me estaba haciendo SENTIR la culpable.
Estoy posiblemente en una etapa en la que todavía me falta mucha mierda por masticar y él lo sabe. No quiero estar cerca ni hablar con nadie y él también lo sabe. Vive a menos de quince minutos, pero se demoró cuatro días en llegar. Antes de abrirle, me convenció que venía a hablar. Entró, me hizo reclamos, comenzó a subir el tono y ahora era mi culpa que él por su cuenta hubiera tomado la decisión de venir, era mi culpa que yo no quisiera hablar, dijo: espero que no haya estado con ese malparido, yo no le voy a rogar más para que me hable, no le voy a escribir más; y tiró la puerta. Esos tres minutos en los que estuvo aquí yo no pronuncié una sola palabra y aún así él hizo sus asunciones, se molestó y todo fue mi culpa.
Cada vez que subía el tono sólo me lo imaginaba matándome a golpes. Sí, tal vez todavía no he superado ese asunto, tampoco es mentira que siga siendo agresivo a pesar de sus cambios, tampoco es mentira que sus reacciones suelen ser maltratarme de cualquier manera que no sea física, seguro porque esa SÍ es demasiado. Al día siguiente de haberme gritado sin necesidad, simplemente me envió un mensaje en la mañana, como todos los días, diciéndome que me extrañaba mucho, que tuviera un buen día, que me amaba. No estaba molesta y no me molesté después de eso porque seguía sin entender la necesidad de hacer un drama de todo. Sí, yo también lo he hecho muchas veces. Cuando me di cuenta que seguía sexualmente con su ex, obvio voltió todo y dijo que yo también había hecho cosas con el mío. Cuando yo le reclamé por no buscarme sexualmente, obvio voltió todo y dijo que yo ya no lo seducía. Él tiene razón, todo es sobre mí, eso escribo, ¿no?
Eso de comer mierda es por supuesto que súper poético, con suerte tengo para comer y él también sabe eso. Sin embargo, justo los días en los que no hablamos prepara comidas para ambos y es mi culpa que él haya tenido que comer solo. No estoy segura con quién lo aprendió, pero seguro no fue conmigo. Admito, completamente, también haber sido una mala experiencia en su vida sentimental, pero hace rato pasó esos límites y no nos dimos cuenta. Ya no se trata de peleas y reconciliaciones, se trata de abuso y poder. ¿Por qué creen que por escribirle a sus parejas que los aman, dejan de ser personas tóxicas en su vida? ¿Me puede amar? No creo que sepa lo que sea, pero sí, podría. ¿Para eso es necesario que me recalque todo lo que ha hecho por mí? No, recuerda que esto se trata de mí nuevamente. Fue a llevarme al trabajo, incluso me empacó almuerzo. Le dije que me esperara porque seguramente saldría rápido. Se quedó conmigo, discutimos por algo y tomó mi celular. Me hizo perseguirlo por todo el lugar para que no pudiera revisar lo que tenía ahí. Como adivinarán, la culpa es mía porque lo que él estaba buscando era fotos con mi ex que él sabía que tenía.
Todo el mundo se ha burlado de mí, me ha usado, me ha abandonado y yo he dejado que eso pase y he dejado que eso me duela mucho. Él ha sido la excepción, él ha estado ahí en la malas y en las peores (primer síntoma); él me ha hecho creer que me entiende y me apoya, pero me miente constantemente (segundo síntoma); todo lo que pasa, todo lo que hablamos es sobre mí y culpa mía, yo nunca pienso en él ni en su bienestar personal o en la relación (tercer síntoma); como normalmente sucede, tiene una familia disfuncional donde confunden el amor y la paciencia con la dependencia y la superioridad (lo cuento como síntoma, porque así no sea culpa de él, es lo que ha aprendido); hemos terminado más veces de las que puedo contar, nos extrañamos, volvemos y comenzamos nuevamente el ciclo (otro síntoma); me dice que soy muy pesimista, que sólo me pesa lo malo, que nada me sirve, que él no ha sido suficiente (de nuevo mi culpa); se va a enterar de todo esto por medio del texto y no por mis palabras y de pronto hasta lo haga sentir mal (lo que de verdad no quiero que pase), pero ahora tiene que ver una verdad que no ha querido conocer, ni reflexionar, y que es fea y es lo que él es conmigo. Y digo conmigo porque ha sido buen hijo, ha sido buen nieto, ha sido buen primo y ha sido buen amigo, pero no hemos sido buenos con nosotros.
Podría seguir con mil cosas, con mil cosas que nos hemos hecho entre nosotros, podría recalcarle yo también que fue él quien me dijo que iba a estar ahí para lo que yo necesitara y que cuando lo necesitaba me escribía que sólo por eso lo buscaba y le escribía. Podría seguir con los mil y un espectáculos que tuvimos. Frente a mi familia, frente a mis amigos, frente a gente en la calle, afuera de la universidad, de su trabajo. Podría seguir, pero eso es lo que yo ya no quiero.
Todo inició y acabó con mentiras, engaños, fracasos. Me criticó por cosas en las que se convirtió. Yo igual. Cargamos con demonios que no son culpa del otro. Odiamos cosas que no pueden cambiar. Su familia, por ejemplo. Tocamos fondo los dos y estamos en una de las peores etapas. Seguimos necesitándonos o creyendo que es así, pero nunca me siento tan fuerte como cuando alejo a todo el mundo. Yo no veo la hora de que todo el mundo olvide mi nombre y sus sueños son sólo que recuerden el suyo. Fuimos incompatibles desde que nos conocimos, pero lo obviamos porque los dos somos igual de tercos, de desorganizados, de incapaces. No sé cuántas veces me he comprometido a quererme por sobre todas las cosas. A aprender antes de intentar dar algo que no tengo o no sé cómo dar. Y aquí sigo metiéndome en problemas. ¿La mala suerte que me pegaste se quitará en algún momento?
Yo sé que no será fácil salir de mi situación y sé que no será fácil salir de mi situación con él. Es fácil decir hasta aquí, romper promesas y sueños y tirarlos a la basura. Lo difícil es esperar que el tiempo pase y uno pase con él. Me parece muy fácil también recriminarle faltas y errores al amor y por eso creer que no existe porque es mucho más difícil creer en él. Con suerte y tal vez algún día todo se solucione y él encuentre una manera sana o a una persona que le enseñe a querer. Ojalá algún día se vaya de la casa, cumpla sus metas, se sienta solo y lo disfrute. Y obvio ojalá que él también olvide rápido mi nombre y todo el hijueputa sacrificio que fue sacarse la carne de la boca para dármela a mí y luego restregármelo en la cara. Pero sobre todo, ojalá algún día de verdad entienda que esto es por nosotros y no por un simple capricho que se volvió bola de nieve.
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