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Libertad

Caos

Muerte

Vida

Odio

Amor

Envidia

Mentira

Erotismo

Vanidad

¿Qué tienen en común? ¿Qué te dicen de mí? ¿Cuál te hace diferente a los demás? ¿Acaso estás exento de alguna? ¿Con qué bases me juzgas? ¿Quién -en realidad- eres tú? ¿Cómo podría saber yo quién -en realidad- soy yo?

La corporalidad, de eso se trata. Sin este objeto que cargamos con nuestra consciencia, no podríamos experimentar estos diez principios humanos.
Sin el cuerpo no somos ni existimos. Si lo veneras o destruyes eres juzgado. Si no lo veneras y no lo destruyes también. Mi pecado ha sido la racionalidad y la sinceridad que sólo he sabido expresar con mi piel. ¿Invitación? Puede ser... A dejar vivir con defectos.

Con el defecto de no ser perfecta, hasta queriendo serlo. Con el defecto de no haber recolectado los pedazos rotos de integridad y seguridad que dejé en otras manos. Con el defecto de no estar segura, luego estarlo y dudar si sí lo estoy. Con el defecto de no amar y aún así sufrir por amor. Con el defecto de querer hacerte guerra sin querer llegar a una paz. Con el defecto de proporcionar el ego, el egoísmo, la tristeza, el enojo y la inmadurez. Con el defecto de la grosería y utilizarla sólo para decirte que te extraño como a nadie.

Este cuerpo al que no quiero seguir perteneciendo, es el que me ha mantenido a pesar de mi abuso, de mi ignorancia, de mi inestabilidad, de mi martirización. Es este cuerpo el que les queda y el que escribe sin remordimiento sus últimas palabras.

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