Criatura Abisal
De arte sabíamos poco, infortunadamente. El poco fue Omar Rayo, nada más y nada menos. Mi papá coleccionaba sus entrevistas en periódicos, sus libros, sus tarjetas. Nunca podría coleccionar sus costosas pinturas. Pocos meses después de su cirugía a corazón abierto, quise regalarle un momento que le moviera el alma y lo llevé a la exposición de sus obras de arte. El salón principal quedaba en una ciudad muy lejos a donde estábamos entonces. Recuerdo la expresión de sus ojos, la emoción en sus manos. Saboreó cada rincón, pintura, libro, escritura de esa sala. Ver a mi padre feliz será siempre mi felicidad. Él siempre soñó tatuarse la obra más colorida en toda su espalda, pero quería permiso de Omar, y él murió, luego mi papá no tenía dinero. Y ahora su condición en la sangre no se lo permite.
Meses antes de su segunda cirugía, quise regalarnos algo que nos quedara para siempre. Me tatúe una obra de Omar, pero una obra que me gustaba a mí porque nuestros gustos son justificablemente diferentes. Sin contarle, lo llevé a la cita con la tatuadora. Al principio no entendió porqué me estaba tatuando Criatura Abisal. Luego decidió preguntarme porqué el tatuaje, le dije con timidez y orgullo que por él. Me preguntó porqué en la muñeca derecha, le dije con seguridad que porque él era mi guía. Me preguntó porqué esa obra, le dije que porque era sobria y tranquila, como nuestra relación. Intentó ser dulce, quiero creer eso. Al final solo pudo decir, con la brutal honestidad que lo caracteriza, que no le gustó el tatuaje.
Meses antes de su segunda cirugía, quise regalarnos algo que nos quedara para siempre. Me tatúe una obra de Omar, pero una obra que me gustaba a mí porque nuestros gustos son justificablemente diferentes. Sin contarle, lo llevé a la cita con la tatuadora. Al principio no entendió porqué me estaba tatuando Criatura Abisal. Luego decidió preguntarme porqué el tatuaje, le dije con timidez y orgullo que por él. Me preguntó porqué en la muñeca derecha, le dije con seguridad que porque él era mi guía. Me preguntó porqué esa obra, le dije que porque era sobria y tranquila, como nuestra relación. Intentó ser dulce, quiero creer eso. Al final solo pudo decir, con la brutal honestidad que lo caracteriza, que no le gustó el tatuaje.
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