MHB
Nea, yo creía que lo iba a matar. Yo sentía que me temblaban los brazos y que los gritos no eran lo suficientemente fuertes. Sentía que estaba sola y en ese momento no importó que mi mamá estuviera separándonos, ni que el perro estuviera escondido del susto. Sólo la estúpida voz de ese man me retumbaba en la cabeza y yo quería, de verdad, dejar de escucharlo.
Mientras se me salían las lágrimas de la impotencia y el desespero, efectué la decisión que hace un mes había tomado y emprendí mi partida. Dejé atrás hasta la cama y me parecía increíble que mi vida cupiera en un carro. Contacté a las personas en las que confío y por desespero a las que no y fueron las últimas las que terminaron ayudándome y brindándome su apoyo.
Apenas va una semana y aunque todo ha marchado bien, es evidente la indolencia del tiempo que pasa así yo no tenga la vida resuelta, así no tenga cómo sobrevivir, ni dónde quedarme, ni algo estable o duradero en ninguna faceta de mi vida.
Mi mamá nunca escribió, nunca buscó, nunca averiguó, pero sí inventó, mintió y ocultó o eso es lo que yo sé.
La piel ya está reseca, ya no hablo con rabia ni con miedo, ya todo me sirve, ya todo es diferente. Las lágrimas no paran de salir, el hambre no se manifiesta, las gafas oscuras ya no tapan la tristeza y ya tengo que hacer 30 cosas al día; hasta la universidad ha sido una ayuda en vez de una carga y así...
Nunca eso de un día a la vez había sido tan verídico, lastimosamente no puedo esperar a que pasen los meses ni los años y que ya todo sea mejor, sin mentirles no lo espero ni lo quiero. Sin embargo aquí estoy, saliendo a flote. Ocultándome lo más que puedo de los: Hablemos.
Una persona alguna vez me dijo que lo reflexionara, que yo sabía que la ayuda que estaba recibiendo no era bondadosa y tuvo toda la razón. Cuando afecté el bolsillo, ya no eran tan amigables, pero obvio yo tenía que seguir dando las gracias por el esfuerzo.
A veces defendiendo lo único que amo, me convierto en lo que tanto critiqué y de toda esa violencia sólo queda el remordimiento y las ganas de no seguir viviendo así. Y luego vuelve y pasa, y luego me hacen tragar mis palabras, y luego vuelve y pasa, y luego me equivoco.
Yo sé que la miseria la escogí yo a cambio de tranquilidad, que en ninguna circunstancia volverá a ser felicidad. Yo sé que el abuso lo escojo yo a cambio de un apoyo, que en ninguna circunstancia volverá a ser estabilidad. Yo sé que el fracaso lo estoy escogiendo yo a cambio de una excusa para no hacer lo que debo. Yo sé, yo sé. Tu sueldo no tiene que recordármelo.
Mientras se me salían las lágrimas de la impotencia y el desespero, efectué la decisión que hace un mes había tomado y emprendí mi partida. Dejé atrás hasta la cama y me parecía increíble que mi vida cupiera en un carro. Contacté a las personas en las que confío y por desespero a las que no y fueron las últimas las que terminaron ayudándome y brindándome su apoyo.
Apenas va una semana y aunque todo ha marchado bien, es evidente la indolencia del tiempo que pasa así yo no tenga la vida resuelta, así no tenga cómo sobrevivir, ni dónde quedarme, ni algo estable o duradero en ninguna faceta de mi vida.
Mi mamá nunca escribió, nunca buscó, nunca averiguó, pero sí inventó, mintió y ocultó o eso es lo que yo sé.
La piel ya está reseca, ya no hablo con rabia ni con miedo, ya todo me sirve, ya todo es diferente. Las lágrimas no paran de salir, el hambre no se manifiesta, las gafas oscuras ya no tapan la tristeza y ya tengo que hacer 30 cosas al día; hasta la universidad ha sido una ayuda en vez de una carga y así...
Nunca eso de un día a la vez había sido tan verídico, lastimosamente no puedo esperar a que pasen los meses ni los años y que ya todo sea mejor, sin mentirles no lo espero ni lo quiero. Sin embargo aquí estoy, saliendo a flote. Ocultándome lo más que puedo de los: Hablemos.
Una persona alguna vez me dijo que lo reflexionara, que yo sabía que la ayuda que estaba recibiendo no era bondadosa y tuvo toda la razón. Cuando afecté el bolsillo, ya no eran tan amigables, pero obvio yo tenía que seguir dando las gracias por el esfuerzo.
A veces defendiendo lo único que amo, me convierto en lo que tanto critiqué y de toda esa violencia sólo queda el remordimiento y las ganas de no seguir viviendo así. Y luego vuelve y pasa, y luego me hacen tragar mis palabras, y luego vuelve y pasa, y luego me equivoco.
Yo sé que la miseria la escogí yo a cambio de tranquilidad, que en ninguna circunstancia volverá a ser felicidad. Yo sé que el abuso lo escojo yo a cambio de un apoyo, que en ninguna circunstancia volverá a ser estabilidad. Yo sé que el fracaso lo estoy escogiendo yo a cambio de una excusa para no hacer lo que debo. Yo sé, yo sé. Tu sueldo no tiene que recordármelo.
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