Andrea tiene 20 años, trabaja en Conejitas Grill, junto al Parque Berrío, para mantener a su madre y a su hijo de 4 años. Lo tuvo cuando apenas estaba en el colegio, junto con un hombre, en la época, “malo”; que al apenas saber del embarazo, huyó. Su hijo estudia en un colegio de monjas que solo va hasta quinto de primaria y queda en el barrio Picacho, donde viven. Conocimos a Andrea cuando disfrutábamos de uno de los espectáculos, se nos acercó de manera muy espontánea y nos preguntó porque estábamos solas, le contamos que necesitábamos hacer una entrevista y accedió. Nos contó que un amigo la llevó a conocer el lugar para que trabajara, ya que en ninguna empresa donde había presentado su hoja de vida la habían llamado, y desde el primer día que llego allí, comenzó a trabajar. Andrea no baila en la barra porque no le gusta que, al cobrar, todos puedan tocarla, entonces solo presta un servicio sexual. Dice que no tiene horario, va a trabajar cuando quiere, y su tarifa no es tan alta...
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